
En 1905 se ponen a la venta modelos portátiles, lo que permite su uso en domicilios privados.
Entre 1900 y 1920 la variedad de vibradores de aquella época es abrumadora, muchos de los modelos funcionan con corriente eléctrica, otros lo hacen con baterías o gas, incluso se diseñan algunos que funcionan a pedales. Los aparatos tienen velocidades que van desde 1.000 a 7.000 pulsaciones por minuto y los precios pronto empiezan a ser asequibles para su uso doméstico.

Modelos como el "Barker Universal", El "Gyro-Lator" o la "Miracle Ball" comienzan a comercializarse a través de los periódicos de tirada nacional. "La vibración es la vida" -rezan algunos anuncios- "Porque tú, mujer, tienes derecho a no estar enferma". En el Home Needlework Journal lo anuncian como ayuda para la relajación con la que "todos los placeres de la juventud vibrarán dentro de ti."

Bajo el pseudónimo de "Dr. McAura" o el fantástico "Veedee Vibrator", el vibrador se volvió un objeto doméstico relativamente común y sus supuestas capacidades terapéuticas crecieron a la par que su fama, llegándose incluso a afirmar que curaban la sordera, la migraña, la polio, la impotencia, la pérdida de cabello y en ocasiones hasta la halitosis.

Se fueron haciendo populares y aceptados en general sin ningún efecto negativo sexual, en muchos catálogos femeninos el vibrador se publicita como "instrumento para la tensión y la ansiedad femenina."

Su uso se promociona como una forma de mantener a las mujeres relajadas y contentas. "La vibración proporciona vida vigor, fuerza y belleza" -dicen los anuncios- "El secreto de la juventud se ha descubierto en la vibración." Su comercialización llega a tal extremo que algunos modelos incluyen un recambio adaptable que convierte el vibrador en una batidora.
En el año 1918, catálogos de Sears y la compañía de bienes eléctricos Roebuck & Co. anuncian un aparato vibrador que se puede acoplar a un motor doméstico.
En el año 1918, catálogos de Sears y la compañía de bienes eléctricos Roebuck & Co. anuncian un aparato vibrador que se puede acoplar a un motor doméstico.
La mayoría de los vibradores estaban enfocados a las mujeres, pero también se diseñaron algunos para uso masculino, incluyendo modelos en forma de cinturón que se decía ayudaban a estimular la circulación y vibradores internos para dar masaje y "descargar" la próstata.

En la concepción androcéntrica de la época, al no haber contacto con el interior de la vagina, se consideraba que no había contacto sexual. De hecho, el espéculo, ideado para el examen interno de cavidades corporales como la vagina, resultó mucho más controvertido que los masajeadores clitorianos de entonces.

En 1949, el manual sexual titulado "El Goce Amoroso en el Matrimonio" intentó rescatarlo sugiriendo su uso en pareja.
